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Más tarde de lo que usted cree
Decidiendo que por una
vez ayunaría los treinta días de Ramadán, Nasrudín decidió llevar la
cuenta poniendo una piedrita en una olla por cada día que pasara.
Su hija pequeña, viendo al padre hacer esto comenzó también a
traer piedras de todo el jardín y a introducirlas en la olla. Nasrudín
nada sabía de esto.
Días más tarde unos viajeros que pasaban le preguntaron
cuantos días del mes de ayuno habían pasado ya. Nastudín corrió hasta su
olla y contó las piedras. Cuando regresó, dijo:
'Treinta y cinco'
'¡Pero si sólo hay treinta días en un mes!'
'Yo no exagero -respondió el Mulá con dignidad-; muy por el
contrario. La verdadera cifra es ciento cincuenta y tres.'
Coherencia
- ¿Qué edad tiene usted, Mulá?
- Cuarenta años
- Pero eso mismo dijo la última vez que se lo pregunté,
hace ya dos años.
- Si; siempre mantengo lo que digo. |
¡Me parece que eres tú!
En la
plaza del mercado, Nasrudín, profundamente absorto, recitaba una oda:
- "¡Oh, mi bienamada!
Mi ser interior está tan colmado de ti
Que todo lo que se presenta ante mi vista
¡Me parece que eres tú!"
Un bromista gritó:
- "¿Y qué pasa si un tonto aparece ante tu vista?"
Sin detenerse, el Mulá, como si fuera un estribillo,
continuó:
- "¡ ... Me parece que eres tú!"
¿Qué es una prueba verdadera?
Un vecino de
Nasrudín fue a visitarlo.
Mulá, necesito que me preste su burro.
- 'Lo lamento -dijo el Mulá-, pero ya lo he
prestado.'
No bien terminó de hablar, el burro rebuznó. El sonido
provenía del establo de Nasrudín.
- 'Pero, Mulá, puedo oír al burro que rebuzna ahí
dentro.'
Mientras le cerraba la puerta en la cara, Nasrudín
replicó con dignidad: 'Un hombre que cree en la palabra de un burro más
que en la mía no merece que le preste nada'. |