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Psiconauta, ensayista y escritor metahistórico
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Escritor alemán y personaje polemizado, Jünger ha sido uno de los pensadores más sobresalientes del siglo XX. Puede considerarse que su obra abarca todo el proceso histórico del mencionado período, desde la clausura del siglo XIX al finalizar la Primera Guerra Mundial, hasta el nacimiento de un mundo globalizado al finalizar el milenio. Desde que en los años 50 entablara amistad con Albert Hofmann, el creador de la LSD, varios de los libros de Jünger versaron de forma directa o indirecta sobre las desvelaciones de la experiencia psiquedélica. En 1953, después de su primera experiencia con la LSD, escribió un pequeño relato titulado Visita a Godenholm, cuya publicación coincidió con la aparición de Las puertas de la percepción, de Aldous Huxley. Ambos ensayos marcan un hito en la aparición de los enteógenos en la escena del s. XX, pero con una diferencia: Jünger en ninguna de sus páginas mencionó la palabra droga, ni LSD, ni nada que se le pareciera. La reserva y la discreción ha sido la tónica general de los libros de Jünger sobre substancias visionarias, y nace del escepticismo de Jünger a aplicar el 'café para todos' al tema de los enteógenos. Su otro gran libro sobre el tema de las drogas es Acercamientos. Drogas y ebriedad (en la literatura de Jünger la palabra acercamiento se refere a las aproximaciones a lo numinoso, al reino de lo espiritual). Esta obra, en la que el autor acuñó el término psiconautas (navegantes del alma), expone las numerosas experiencias de Jünger con varios tipos de sustancias psicoactivas, tanto enteogénicas como estimulantes u opiáceos. Pero la obra de este autor va más allá de lo puramente descriptivo de la experiencia psiquedélica. Jünger, que ya en los inicios de su obra se sirvió de los sueños para acceder a contenidos del mundo espiritual, con la aportación que obtiene con los enteógenos siguió adentrándose en la dinámica de los reinos arquetípicos, edificando un pensamiento a partir de ello; en concreto su interés por los ciclos históricos, el papel de la técnica y por el devenir del alma humana. Uno de los temas recurrentes que Jünger trató en varios de sus libros fue el final de la historia, y entre otras cosas de los infinitos procesos bélicos que han levantado cabeza a lo largo del siglo XX. Según nuestro pensador, la globalización de las comunicaciones -tanto físicas como medios de información-, invitan en este punto de la historia a la creación de un estado mundial, pero no entendiendo este como un estado totalizador, sino como una administración mínima para la gestión de los problemas comunes -como el medio ambiente, o las ansias de poder de recurrentes dictadores-, y dando libertad de acción a cada una de las naciones y pueblos en los temas particulares. Otro gran tema tratado en la obra de este pensador es la retirada de los dioses, o mejor dicho, la entrada en escena de los titanes. Según su visión, los antiguos cultos a divinidades, omnipresentes en las civilizaciones humanas, han sido substituidos en la cultura occidental por una concepción puramente mecanicista de la existencia, un proceso que ha desposeído de alma al mundo, velando la trascendencia y amenazando arrasar el espíritu humano y extender su poder de destrucción al mundo natural, hogar común de todos nosotros. Jünger también recuerda que las sociedades humanas nacieron con el culto a los difuntos, y apunta que nuestra cultura es la primera en la historia que ignora el momento del tránsito. Así pues, en opinión de Jünger, nuestra civilización no puede ser otra que la del fin de los tiempos -o en todo caso, llevarnos sin solución de continuidad a un proceso de inflexión en el que una nueva concepción ha de nacer, esta vez representando una unión entre lo aportado por la ciencia y lo atesorado por los antiguos cultos religiosos-. En varios de sus libros (Heliopolis, Eumeswil, La Tijera), con más optimismo o con menos, Jünger sitúa la experiencia visionaria como punto de inflexión de esta carrera de velocidad que no nos lleva a otra parte que a estamparnos contra el rígido muro de nuestra soberbia. Citas: «Puedo narrar, puedo también guardar en secreto lo que aprendí en esta región -silencio prudente o impuesto por un temor reverencial-. No sólo he comprendido lo que movió a hombres de los tiempos y lugares más remotos. Lo he visto en su espacio, y con sus ojos.» (Del libro Acercamientos. Drogas y ebriedad) «La ebriedad es tanto más fructífera, espiritualmente, cuanto más tiempo medie entre los acercamientos. Una vez al mes es mejor que una vez a la semana, y una vez al año mejor que una vez al mes.» (Conversación con A. Escohotado) |
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