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Reseña
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El
presente libro es una compilación de ensayos sobre la experiencia psiquedélica,
firmados por plumas que se encuentran entre las más insignes de la enteogenia.
Los tres primeros son de Aldous Huxley, ensayista infatigable que supo ver
el valor de los psiquedélicos como herramienta para celebrar unas nuevas
bodas del ser humano con el Espíritu. Huxley ya se interesó por el tema de
la espiritualidad una década antes de su primera experiencia con mescalina,
interés que le llevó a la publicación del renombrado ensayo La filosofía
perenne, libro en el que busca un denominador común a la filosofía
subyacente en las religiones. Huxley no sólo veía en los psiquedélicos una
posibilidad de superar los dogmas y el anquilosamiento al que habían llegado
los sistemas religiosos, sino que también encontraba que ofrecían una magnífica
oportunidad para hallar una forma de compensar el fabuloso mecanicismo y
automatismo al que habían llegado las sociedades modernas.
R.G. Wasson fue un banquero que se sintió llamado vocacionalmente al mundo
de la etnomicología. Tras largos años de investigación en solitario junto
con su esposa Valentina, el matrimonio Wasson dio al mundo una serie de
libros, magníficamente editados, que exponían de forma bella e incontestable
la relación entre las plantas enteogénicas y el chamanismo, así como
numerosas religiones, tanto asiáticas como griegas o del oriente medio. Y es
sobre estos temas que versan los artículos presentados en este libro: su
encuentro con María Sabina, la mujer de conocimiento mazateca, así como un
ensayo sobre la importancia de la experiencia visionaria en relación a los
conceptos religiosos.
R. Graves es quizás un escritor menos conocido en el mundo de la enteogenia,
pero no por ello debe considerársele menos relevante. Su entrada en este
mundo llegó de la manos de los Wasson, que iniciaron una relación epistolar con el
poeta, que vivía en Mallorca, con motivo de sus estudios culturales sobre
los hongos. De ahí surgió, en cierta manera, el viaje de los Wasson a
Huahutla, pero sobretodo un sinnúmero de creativas y fecundas cartas -más de 400- en
las que se empezaron a perfilar los estudios sobre los enteógenos y las
religiones que posteriormente Wasson publicaría de la mano de su certera y
maestra pluma. Los artículos de Graves presentados aquí versan sobre su
propia experiencia con los hongos, y en ellos hallamos, como en todos sus
escritos, valiosas ideas que deberían ser rescatadas y compiladas en un
estudio lo más amplio posible. La pluma de Graves nunca es trivial.
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