Reseña
Esta edición de clásico de E. Kübler-Ross tiene un CD de audio, de 53 minutos de duración, con fragmentos de libros o charlas de la autora (traducidos al castellano). El libro está editado en tapas duras y contiene un cuaderno con frases destacadas de la autora.
Si el libro de Raymond Moody, Vida después de la vida, supuso una revolución en cuanto a la concepción sobre el proceso de la muerte en occidente, este libro de Kübler-Ross ha representado una segunda vuelta de tuerca acerca del proceso del acompañar a una persona que se enfrenta al 'último viaje', a la cortina final, a la puerta de salida de esta vida.
El libro de Moody estaba compuesto por una serie de narraciones de personas que habían sido declaradas 'clínicamente muertas', y que habían regresado a la vida recobrando sus constantes vitales, relatando la experiencia 'trascendente' que recordaban de este lapso de tiempo en el que su mente -su espíritu o su alma-, se encontraba suspendida en el mundo de la consciencia, viendo a las demás personas que se encontraban en la habitación del hospital, o visualizando un túnel de luz, así como experiencias visionarias o de tipo quasi-religioso. En cierta manera este libro supuso para el lector occidental, hasta el momento creyente del postulado mecanicista de que la consciencia no sobrevive a la muerte física, la posibilidad de las cosas no fueran tal y como había asumido.
Kübler-Ross, incansable trabajadora en el campo de la tanatología y del acompañar a personas que se enfrentaban al proceso del tránsito, empezó a estudiar de manera sistemática la posibilidad de la supervivencia de la consciencia, así como el encuentro con familiares ya difuntos en las postrimerías de la vida, después de una experiencia 'transpersonal' en la que ella misma validó la posibilidad de que la consciencia y el mundo, tal y como se lo había descrito la ciencia médica occidental, no estuvieran encerrados en los límites de un universo mecanicista. De ello surgieron varios informes que dejaban por sentado que la consciencia de la persona que muere sobrevive a final físico, y por encima de todo, dejaba claro la importancia de perder el miedo a este momento, así como la conveniencia de abrirse a la necesidad de que los familiares cercanos a la persona que termina su vida compartan con ella, de forma abierta y aceptante, este momento.
El libro de Kübler-Ross, más humano que el de Moody y menos psiconáutico, más terrenal y 'científico' y menos espectacular, introdujo de forma honesta la capital importancia que tiene la figura de la persona que acompaña a al enfermo terminal, y la relevancia de que este encuentre un apoyo tranquilizador a este difícil momento, recibiendo información y a la vez pudiéndola compartir con otros. En definitiva, el aceptar el hecho de la muerte, el poder despedirse y cerrar asuntos pendientes con personas próximas, el compartir conocimientos de la posibilidad de la supervivencia de la consciencia, y sobretodo, el poder explicar las experiencias numinosas y trascendentes que pueden acontecer durante los últimos momentos y primeros instantes del proceso del tránsito. Y todo esto sin necesidad de circunscribir a la persona en un marco religioso u otro en concreto.
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