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Reseña
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Nos encontramos ante un clásico moderno. Y en cierta manera ante
de un libro de culto, un monumento a la sin-razón, a los juegos de
lógica y al universo mágico de los niños -un mundo en el que las flores
hablan, los animales entablan diálogos con las personas, un universo
escondido que descubrimos al entrar en la madriguera del Conejo Blanco,
o bien al penetrar al 'Otro lado de espejo'. Este cuento es una forma de mirar
y de ver el mundo que el paso de los años,
la educación, el lenguaje formal y las costumbres sociales
han hecho desaparecer de nuestra memoria -pero que una infusión de hongos, como los
que la Oruga entrega a Alicia, permite que nos adentremos nuevamente en este
mágico mundo subterráneo de la imaginación, carente de la lógica del
mundo cotidiano, en el que todo cobra existencia y conciencia...
En cierto modo Alicia es un libro y muchos libros a la vez. Es
quizás por esto que ha tenido tanta fama y repercusión. Miles de lectores se han zambullido
en su mundo, generación tras generación, apasionándose por los mil y un
rincones enigmáticos y fascinantes del libro. Su autor, apasionado
por los juegos de lógica, se valió del lenguaje de los cuentos para plasmar
un universo lleno de juegos de palabras, de situaciones imposibles y de
acertijos sin fin. Y a partir de aquí también edificó una sutil pero
demoledora crítica a los roles de la sociedad, al aspecto formal y
superficial de la convivencia humana, creando un cosmos en el que los
animales ven con extrañeza y horror al mundo de los humanos, en el que la
Naturaleza protesta y rebuzna ante tanta petulancia y soberbia; pero al
mismo tiempo también una oportunidad para descubrir cosas nuevas, para
recrearlas, jugar y danzar con nuevos compañeros y conocidos.
Uno de los aspectos más sorprendentes del viaje de Alicia es que éste
también puede ser visto como una experiencia iniciática en el reino de lo
imposible, de lo imaginario, de lo nunca soñado; así, en su descenso
al submundo, la dilatación del tiempo, el sueño y la intemporalidad
acompañan a Alicia. La falta de lógica fascina igual que atemoriza a la
protagonista: las cosas aparecen del absurdo, planteando interrogantes, y
desaparecen esfumándose cuando la razón deja de creer en ellas; las bebidas
mágicas que hacen crecer y disminuir de tamaño, como los antiguos bebedizos
de leyendas y
relatos míticos; o el acceso al 'mundo subterráneo' -como en los viajes de
los chamanes-, pueblan y salpican este infinito y riquísimo relato de la
imaginación de un apasionado, rebelde y correcto victoriano inglés.
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